Angosta, la ciudad imaginaria presentada por Héctor Abad Faciolince en la novela que lleva el mismo nombre es una reflexión sobre una región que se parece mucho a Medellín, ciudad natal del autor.
Angosta es una ciudad de tres niveles, tres castas económicas y tres climas, situada en un estrecho valle de los Andes. Está marcada por una catarata conocida como el Salto de los Desesperados y dividida por montañas, por un muro y por fronteras internas. Todo para consolidar una política de Apartamento que recluye a cada casta en su propio sector: los dones en Tierra Fría, los segundones en Tierra Templada y los tercerones en la tórrida Boca del Infierno. La ciudad está sitiada por la exclusión y la violencia, dos plagas controladas por los Siete Sabios, que determinan quién puede vivir y quién debe desaparecer.
Las angustias, las pasiones, los vicios, y las virtudes son presentados en Angosta, un reflejo de una sociedad maltratada por la violencia, el elitismo y la discriminación. Aunque caricaturesca nos esta mostrando una realidad de la que somos objeto y sujeto.
La critica es fuerte y tajante a un lugar en la que como dice Abad “todos somos café con leche, unos más café y otros con más leche, pero los ingredientes son siempre los mismos: Europa, América y África.”
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