domingo, 18 de febrero de 2007

Para ser competitivos, primero deberán ser innovadores.

Los negocios llegan a ser muy buenos cuando se atreven a cambiar. Hacer la diferencia, ofrecer nuevos y mejores servicios representa para los clientes una razón más para comprar en determinado lugar. La innovación debe ser una tarea constante, pensar en transformaciones que redunden en bien del usuario final obliga a las empresas a incluir en sus procesos esquemas de trabajo diferentes a los tradicionales, donde ya no se producen bienes idénticos ni se pretende mantener una oferta para gustos invariables en el tiempo. La realidad es otra, y el cliente de hoy es muy exigente

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